Astenia o Anemia

astenia primaveral

Con la llegada de la primavera muchos nos sentimos llenos de energía para hacer esas cosas que en invierno no hemos podido hacer, como es practicar deporte al aire libre o simplemente pasear. Pero otros muchos con este cambio de estación comienzan a sentirse cansados y sin energía, incluso apatícos.

Esto puede estar debido a un “mal” conocido como astenia primaveral. En sí la astenia no está reconocida como una enfermedad ya que simplemente son unos síntomas producidos por el cambio de estación y la adaptación de nuestro organismo a esta nueva situación. Pero pueden llegar a ser molestos ya que la persona se encuentra sin energía ni ánimos para desarrollar sus tareas.

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Síntomas de astenia primaveral

  • Insomnio a pesar de dormir bien
  • Apatía
  • Falta de concentración
  • Cansancio físico
  • Falta de apetito
  • Irritabilidad
  • Dolores o presión de cabeza

Son unos síntomas que en muchos casos podríamos confundirlos con los de una anemía, ya que la falta de hierro en nuestro organismo lo podemos notar a través de cansancio al  realizar cualquier actividad, dificultad para respirar, mareos… por este motivo es importante a parte de seguir una correcta alimentación, consultar con nuestro médico de cabecera para que nos asesore en el tratamiento más adecuado para nuestro problema.

Las recomendaciones para la astenia suelen ser:

  • Practicar algún deporte o actividad que nos motive
  • Mantener un horario regular de comidas así como una buena alimentación
  • Sobreponerse al deseo de estar tumbado y aprovechar la luz del día para realizar cualquier actividad
  • Realizar descansos durante nuestra jornada diaria para evitar llegar a la fátiga
  • Descansar las horas suficientes…

Lo que no se aconseja en ningún caso es la automedicación ya que con las pautas aquí descritas y una alimentación basada en alimentos que nos aporten energía (legumbres, cereales, frutas frescas…), evitar alimentos ricos en grasas o estimulantes como el té, el alcohol, café y mantenerse activo pueden ser suficientes para que en un par de semanas nuestro organismo se haya adaptado a la nueva situación.